El Brooks Ghost 18 es el calzado neutro de asfalto que la marca sostiene como su caballo de batalla para el día a día. No busca ser el más llamativo: busca que salgas a correr y no tengas que pensar en lo que llevás puesto.
Bajo el pie lleva DNA LOFT v3, la espuma inyectada con nitrógeno de Brooks, la misma familia de amortiguación de las últimas generaciones del modelo. El nitrógeno crea burbujas dentro de la espuma: aterrizás suave y el despegue sigue teniendo respuesta.
El Ghost no resuelve la transición con una geometría de balancín agresiva, sino con el Segmented Crash Pad: una suela dividida en segmentos que se adapta a cómo aterriza cada pie, sea de talón o de mediopié. Por eso se siente natural desde la primera salida.
En esta versión los cambios están arriba: malla técnica de aire en dos colores, una lengüeta nueva de punto plano y acolchada que protege el empeine y no se corre, y plantilla OrthoLite X-60 para que el primer paso se sienta más blando.
La suela usa goma RoadTack, el compuesto que Brooks desarrolló para asfalto, pensado para aguantar kilómetros sin sumar peso muerto.













