El Brooks Ghost Max 2 es el calzado de máxima amortiguación de la marca para asfalto. Está pensado para que los kilómetros se sientan suaves y protegidos, sin que tengas que corregir nada de tu pisada.
Bajo el pie lleva DNA LOFT v3, la espuma infusionada con nitrógeno de Brooks: liviana, blanda al aterrizar y con retorno cuando despegás. Son 39 mm de altura en talón y 33 mm en el antepié, con una caída de 6 mm.
Lo que define el andar es el GlideRoll Rocker, una geometría de balancín que asiste la transición del talón a la punta. En vez de empujar con el pie, el calzado te rueda hacia adelante: eso alivia el trabajo del tobillo y del arco.
La base es ancha y las paredes laterales de la entresuela suben para acunar el pie, así que la estabilidad viene de la forma y no de una cuña correctiva. Es un modelo neutro puro.
La construcción Linear Last suma volumen interno, un detalle que se agradece si usás plantillas ortopédicas o si tu pie es de empeine alto. Pesa 269 g y está construido con materiales reciclados equivalentes a seis botellas plásticas.















