Las Havaianas son la sandalia de dedo brasileña original, y siguen siendo la referencia por una razón sencilla: están bien hechas y duran.
La marca nació en Brasil en 1962 inspirada en las Zori japonesas, esas sandalias tradicionales de tira de tela y suela de paja de arroz trenzada. Havaianas cambió la paja por caucho, y en 1966 Alpargatas patentó la sandalia de caucho que hoy se conoce en todo el mundo.
De ese origen quedó el detalle que las identifica: la textura de grano de arroz sobre la plantilla. Es el guiño a la suela de paja original y, de paso, la superficie que hace que el pie no resbale dentro de la sandalia.
El caucho vulcanizado es lo que sostiene todo. Es flexible desde el primer uso, no se deforma con el tiempo, no absorbe olores y aguanta el agua sin problema, así que se pueden mojar y enjuagar sin que se arruinen.
Es un producto simple y esa es toda su gracia: livianas, cómodas, fáciles de lavar y listas para la playa, la piscina o andar en la casa.






